Los niños con alergias alimentarias o con condiciones como TDAH, autismo o hiperactividad necesitan un enfoque multidisciplinario. Aquí la microbiota intestinal juega un rol clave: diversos estudios han mostrado que la disbiosis y el intestino permeable pueden influir en la severidad de los síntomas conductuales y cognitivos.
En alergias alimentarias, un intestino permeable facilita el paso de proteínas que disparan reacciones inmunológicas. En niños con trastorno del espectro autista (TEA) y déficit atencional, la investigación sugiere que un mejor equilibrio de la microbiota puede contribuir a mejorar la regulación emocional, el sueño y la conducta.
En Chile, cerca del 6 % de los niños tienen alergias alimentarias. Por otro lado la prevalencia en nuestro país en general, TEA se estima en alrededor de 1–2 % de los niños, es decir, hasta 1 de cada 51 niños puede presentar autismo. Estos datos reflejan una realidad creciente que requiere diagnóstico temprano, intervenciones oportunas y apoyo continuo para las familias.
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